Benkos Biohó: líder cimarrón de Colombia

Estatua de Benkos Biohó ubicada en San Basilio de Palenque (Foto Alfonso Dominguez Angarita)
Estatua de Benkos Biohó ubicada en San Basilio de Palenque (Foto Alfonso Dominguez Angarita)
Estatua de Benkos Biohó ubicada en San Basilio de Palenque (Foto Alfonso Dominguez Angarita)

Benkos Biohó fue un líder de esclavos cimarrones en Colombia durante el siglo XVII. Nació en la región de las islas o archipiélago Bijagós o Bissagos. Éstas son un grupo de unas dieciocho islas principales y una docena de más pequeñas situadas en el océano Atlántico, que forman parte del territorio de Guinea-Bisáu en África occidental. En tiempos precoloniales estas islas eran centros de comercio a lo largo de la costa de África occidental, lo que permitió a los nativos poseer una poderosa armada. En 1535 eso les permitió derrotar a los portugueses cuando intentaron conquistar las islas. No fueron tomadas por Portugal hasta 1936.

Benkos Biohó fue secuestrado en la región de Biohó por el traficante portugués Pedro Gómez Reynel y vendido al comerciante Juan de Palacios. Posteriormente fue revendido por éste como esclavo al español Alonso del Campo en 1596, en Cartagena de Indias. Lo destinaron a remar en el río Magdalena y la embarcación donde viajaba se hundió y él aprovechó para huir. Lo capturaron de nuevo, pero en 1599 escapó nuevamente y se internó en los terrenos cenagosos alejándose hacia el suroriente de Cartagena. Organizó un ejército que logró dominar todas los Montes de María en el Departamento de Bolívar.  Su sueño era tomar Cartagena y desde allí regresar a África.También conformó una red de inteligencia que le daba información sobre los sucesos que acontecían en la ciudad y organizaba las fugas de más esclavos cimarrones hacia el territorio liberado, palenque o quilombo. Fue un monarca muy hábil, conocido como el Rey del Arcabuco. El nombre Benko corresponde a un lugar al oriente del río Senegal. Según testimonios históricos, jamás pudieron dominarle ni vencerle. En 1605 Benkos Biohó y el Gobernador de Cartagena, Suazo, establecen un tratado de paz que reconoce la autonomía del Palenque de la Matuna. Una noche de descuido, Benkos es sorprendido por la guardia de la muralla, lo apresan y lo descuartizan el 16 de marzo de 1621 en el puerto de Cartagena. El pueblo habla de los poderes mágicos que utilizó para provecho personal así como para el pueblo.

No daba descanso a su cuerpo, iba y venía por campos y caminos en su activa campaña libertadora, luchaba por el derecho a la vida de los africanos y sus descendientes, la tierra, la cultura, la libertad y la paz. En los Palenques que gobernaba era maestro de la guerra y de la paz, de la justicia y del trabajo. No descuidó el gobierno ni se dejó arrastrar por propuestas de los gobernantes coloniales que pretendían que dejase las armas contra ellos y las dirigiera contra otros líderes del propio pueblo, traicionando la lucha cimarrona. El después llamado Palenque de San Basilio fue un símbolo de independencia para los esclavos fugitivos, convirtiéndose en el primer Pueblo Libre de América, por decreto Real del Rey de España del año 1713.

Allí se habla hasta hoy una lengua propia proveniente del portugués antiguo, incluyendo palabras de lenguas africanas. Los africanos capturados hablaban en diferentes lenguas y en el barco de traficantes, para poder comunicarse, aprendían la lengua de sus captores portugueses. Al fugarse aún no habían aprendido el castellano y llegaban al palenque hablando en portugués. El Palenque de San Basilio fue declarado en 2005 como “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad””, por la Unesco. A unos 50 kilómetros al este de Cartagena, sobre cerros de valor estratégico que eran usados como puestos de vigías, todavía se oyen los nombres de los palenques vecinos: Sincerín, Mahates, Gambote. Los propósitos de Benkos no se limitaron a la conquista de la libertad; creyó necesario construir en los palenques una nueva sociedad donde sus hermanos pudieran vivir con tranquilidad, libres de la violencia de los esclavistas.

Para facilitar la comunicación entre los cimarrones africanos y los cimarrones criollos, que hablaban lenguas diferentes, la sociedad palenquera creó su propia lengua integrando palabras de idiomas africanos y del español. Orientó la economía de guerra hacia la autosuficiencia, y sus cimarrones aseguraron a sus familias, en los ratos de tregua y paz, una excelente alimentación trabajando la tierra, criando ganado vacuno, cazando animales, explotando la cera y la miel de los panales de abejas. Mientras era terrible con los soldados esclavistas, en el palenque se transformaba en gran padre conciliador pero que severamente solucionaba los conflictos internos, tales como la escasez de mujeres frente al excesivo número de hombres, orientando que fuesen compartidas organizadamente siguiendo estrictas normas.

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