En la época de los faraones, la palabra «Egipto» y «egipcio» no existía en la lengua de los habitantes del valle del Nilo. Estos términos fueron introducidos posteriormente por los griegos. El profesor senegalés Babacar Sall, en su libro Racines éthiopiennes de l’Égypte ancienne, explica que el término «Egipto» deriva del griego Aigyptos, utilizado para nombrar el país de los faraones e incluso la famosa ciudad de Tebas. Fue Homero quien, al referirse a esta ciudad, la llamó por primera vez con el nombre de Egipto.
Sin embargo, según el egiptólogo británico Alan Gardiner, el término «Egipto» no es de origen griego, sino que proviene de la vocalización griega de la expresión faraónica Hwt-Ka-Ptah (el castillo del alma de Ptah), que se usaba para designar a Menfis, la capital del Imperio Antiguo (2778-2350 a.C.) ubicada en la parte oriental del delta del Nilo.
Pero, ¿cómo se llamaba el antiguo Egipto en la lengua de sus habitantes? La respuesta es Kemet o Kamit, un término que significa «negro» en lengua egipcia. Cheikh Anta Diop, en su obra Naciones negras y cultura, explica que este nombre no solo se refería a la tierra negra y fértil del Nilo, sino también a las personas que habitaban esa tierra. Los egipcios se autodenominaban Kemetiu, es decir, «los negros».
Kemet: El País de los Negros
Cheikh Anta Diop argumentó que la interpretación de Kemet como «tierra negra» (en referencia al limo fértil del Nilo) es una distorsión moderna. Según él, este término también designaba a las personas negras que habitaban el país. Los egipcios nunca olvidaron sus orígenes africanos y lo expresaron en su arte, literatura, tradiciones y lengua. De hecho, representaban a sus dioses con piel negra, como Isis y Osiris, lo que reflejaba su identidad racial y cultural.
Diop señaló que los egipcios pintaban a sus dioses de negro desde el principio hasta el final de su historia. Este uso del color negro no era casual, sino una expresión de su identidad. El negro era el color de la divinidad, la vida y la fertilidad, en contraste con el rojo, que representaba el mal y el caos.
La Conexión Lingüística entre el Antiguo Egipto y las Lenguas Africanas
Cheikh Anta Diop entendió la importancia de la lengua como herramienta para demostrar la conexión entre el antiguo Egipto y el resto de África. La lengua crea conceptos en función de las necesidades de un grupo, y en este caso, las similitudes entre el egipcio antiguo y las lenguas africanas modernas son evidentes.
Por ejemplo, en egipcio antiguo, la palabra Kem significa «negro» o «oscuro», mientras que en wolof, una lengua hablada en Senegal, khem significa «carbonizado» o «quemado». Estas similitudes no son coincidencias, sino evidencias de un parentesco lingüístico y cultural.
Ejemplos de Similitudes Lingüísticas:
- Egipcio antiguo: Kem = negro, oscuro.
Wolof: Khem = carbonizado, quemado. - Egipcio antiguo: Km = pila de carbón, carbón.
Wolof: Khem = quemado, carbonizado. - Egipcio antiguo: Kemit = los negros, los egipcios.
Wolof: Kheum-it = lo que queda del carbonizado. - Egipcio antiguo: Km hr = cara negra.
Wolof: Kheer-kanam = cara.
Estas conexiones lingüísticas refuerzan la idea de que el antiguo Egipto era una civilización africana, con raíces profundas en el continente.
La Representación de los Dioses Egipcios
Los egipcios representaban a sus dioses con piel negra, lo que reflejaba su identidad racial y cultural. Isis, Osiris y otros dioses importantes eran representados con un tono de piel oscuro, casi negro carbón. Esta práctica no era arbitraria, sino una expresión de su conexión con el África negra.
En contraste, los espíritus malignos y los enemigos de Egipto eran representados con el color rojo. Este simbolismo contrasta con las culturas euroasiáticas, donde el blanco representa el bien y el negro el mal. Para los egipcios, el negro era el color de la vida, la fertilidad y la divinidad.
La Importancia de Kemet en la Historia Africana
El nombre Kemet no solo designaba al antiguo Egipto, sino que también era un recordatorio de su origen africano. Los egipcios se veían a sí mismos como parte de un continente más grande, conectado cultural y étnicamente con el resto de África. Esta conexión se refleja en su arte, su lengua y sus tradiciones.
Cheikh Anta Diop argumentó que el antiguo Egipto fue una civilización negra que civilizó al mundo. Sus logros en matemáticas, astronomía, medicina y arquitectura son un testimonio de la grandeza de la cultura africana. Sin embargo, este legado ha sido sistemáticamente ignorado o distorsionado por las narrativas eurocéntricas.
Conclusión
El nombre Kemet es más que una simple designación geográfica; es un símbolo de la identidad africana del antiguo Egipto. A través de la lengua, el arte y la cultura, los egipcios expresaron su conexión con el África negra. Cheikh Anta Diop y otros estudiosos han demostrado que el antiguo Egipto fue una civilización africana, construida y habitada por pueblos de piel oscura.
En un mundo donde el blanqueo histórico sigue siendo una realidad, es crucial reivindicar este legado y contar la historia con veracidad y justicia. El antiguo Egipto no fue una civilización «blanca» o «mediterránea»; fue, y siempre será, una civilización negra.
Referencias
- Diop, Cheikh Anta. Naciones negras y cultura. Présence Africaine, 1954.
- Sall, Babacar. Racines éthiopiennes de l’Égypte ancienne. Éditions L’Harmattan, 2005.
- Gardiner, Alan. Egyptian Grammar: Being an Introduction to the Study of Hieroglyphs. Griffith Institute, 1927.
- Griffith, F. Ll. Hieratic Papyri from Kahun and Gurob. Plate Volume, 1898.
- UNESCO. General History of Africa. Volumen II, 1981.
- Bernal, Martin. Black Athena: The Afroasiatic Roots of Classical Civilization. Rutgers University Press, 1987.