Hoy en día, Grecia es considerada la cuna de la civilización occidental, el pozo de la sabiduría que dio al mundo filósofos como Platón, Aristóteles y Sócrates, y científicos como Tales de Mileto y Pitágoras. Sin embargo, al examinar más de cerca la historia, nos damos cuenta de que Grecia fue, en gran medida, una alumna del antiguo Egipto. Muchos de los conocimientos que se atribuyen a los griegos fueron, en realidad, aprendidos de los sacerdotes y sabios egipcios, quienes habían desarrollado una civilización avanzada miles de años antes.
Cheikh Anta Diop, en su obra Anterioridad de las Civilizaciones Negras, señala que casi ningún sabio egipcio ha sobrevivido en la memoria colectiva, mientras que sus seguidores griegos han pasado a la posteridad atribuyéndose invenciones y descubrimientos que, en realidad, pertenecen a sus maestros egipcios. Este fenómeno no es casual, sino el resultado de un proceso de apropiación cultural que ha distorsionado la historia.
Los Sabios Griegos y sus Maestros Egipcios
Tales de Mileto (siglo VI a.C.)
Tales de Mileto es considerado el primer filósofo griego y uno de los fundadores de la geometría. Sin embargo, sus conocimientos no surgieron de la nada. Tales viajó a Egipto, donde estudió con los sacerdotes y aprendió los fundamentos de la geometría, la trigonometría y la astronomía, conocimientos que los egipcios dominaban desde el año 2550 a.C. Fue en Egipto donde Tales aprendió a medir la altura de una pirámide usando su sombra, una técnica que ya era conocida por los matemáticos egipcios como Neiloksenos.
Además, Tales adoptó la idea egipcia de que el agua es el origen de todo, una noción que se remonta al concepto egipcio del océano primordial, Nun. También se interesó por la metafísica del Ka y el Ba, conceptos egipcios relacionados con el alma y la vida después de la muerte.
Anaximandro (610-547 a.C.)
Anaximandro, discípulo de Tales, también fue influenciado por el conocimiento egipcio. Aprendió la Maat, el principio egipcio de justicia y equilibrio, que él tradujo como «justicia y razón». Además, adoptó la idea de que el agua es el origen de todo, una concepción que compartió con su maestro y que tiene sus raíces en la cosmogonía egipcia.
Anaximandro también se interesó por la cartografía, pero los egipcios ya habían desarrollado mapas detallados con comentarios precisos desde el año 1100 a.C. Su trabajo en este campo fue, en gran medida, una continuación de lo que ya se hacía en Egipto.
Solón de Atenas (640-558 a.C.)
Solón, el famoso legislador ateniense, viajó a Egipto para estudiar las leyes y la filosofía con el sacerdote Sonchis en la ciudad de Sais. Heródoto relata que Solón pasó diez años en Egipto, donde aprendió las bases de la justicia y la administración, incluyendo la práctica de la recaudación de impuestos, que luego implementó en Atenas.
Las leyes de Solón, consideradas fundamentales para el desarrollo de la democracia ateniense, tienen claras influencias de la Maat egipcia, un sistema de justicia y equilibrio que los egipcios practicaban desde el año 2780 a.C.
Pitágoras de Samos (590-530 a.C.)
Pitágoras es conocido por su teorema y su filosofía, pero gran parte de su conocimiento proviene de sus estudios en Egipto. Pasó 22 años en el país del Nilo, donde fue alumno de sacerdotes en Menfis, Tebas y Heliópolis. Incluso se circuncidó para poder acceder a las áreas más sagradas de los templos.
Pitágoras basó su filosofía en las prácticas religiosas y las instituciones egipcias. Aprendió la metempsicosis, la creencia en la transmigración del alma, directamente de los textos jeroglíficos. Además, sus conocimientos matemáticos se basaron en los trabajos del matemático egipcio Ahmose, y su escala diatónica fue influenciada por el flautista e inspector musical Khufu-ankh, quien vivió durante el reinado del faraón Ouserkef (Dinastía V).
Heráclito de Éfeso (540-480 a.C.)
Heráclito, conocido por su filosofía del cambio constante, también fue influenciado por el pensamiento egipcio. Estudió en Heliópolis, la ciudad del dios Ra, donde aprendió sobre el fuego divinizado, el renacimiento perpetuo y las fases del dios solar (Khepri, Ra y Atum). También se interesó por los misterios del Nilo y su dios Hapi.
Empédocles de Agrigento (490-438 a.C.)
Empédocles, discípulo de Pitágoras, difundió los principios opuestos del bien y el mal, representados por los dioses egipcios Osiris y Seth. También adoptó los cuatro elementos esenciales de la creación (agua, fuego, tierra y aire), que tienen sus raíces en la cosmogonía egipcia.
Anaxágoras de Clazomenae (500-428 a.C.)
Anaxágoras, filósofo griego de origen turco, también estudió con los sacerdotes egipcios. Aprendió sobre el Demiurgo Ra y los elementos cósmicos, conceptos que integró en su propia filosofía.
Platón (427-347 a.C.)
Platón, uno de los filósofos más influyentes de la historia, pasó 13 años en Egipto, donde estudió con los sacerdotes Sekhnuphis en Heliópolis y Khnuphis en Menfis. Aprendió la filosofía y la ciencia sacerdotal, y trató de difundir esta sabiduría en Grecia, aunque encontró resistencia entre los helenos.
Platón también adoptó la idea egipcia de que todas las formas de arte (música, pintura, etc.) debían ser supervisadas por los sacerdotes para garantizar el equilibrio social y moral. Su discípulo Dermodore confirmó su estancia en Egipto, donde estudió con los profetas.
La Tradición Perpetua del Conocimiento Egipcio
A diferencia de los griegos, los egipcios tenían una tradición de sabiduría perpetua, transmitida tanto oralmente como por escrito. Esta tradición se mantuvo viva en las tribus africanas, donde el conocimiento se transmitía de generación en generación. Los griegos, al carecer de esta tradición, no podían pretender ser la fuente original de muchas disciplinas como el derecho, la filosofía, las matemáticas y la medicina.
Como señaló el egiptólogo francés Emmanuel de Rougé: «Uno se siente irresistiblemente llevado a pensar que se trataba de tan reales y sólidos conocimientos que tales hombres eran buscados en los santuarios egipcios».
Conclusión
La historia de la filosofía y la ciencia griega no puede entenderse sin reconocer la profunda influencia del antiguo Egipto. Los sabios griegos fueron, en gran medida, alumnos de los sacerdotes y matemáticos egipcios, quienes les transmitieron conocimientos que luego se atribuyeron a sí mismos. Este proceso de apropiación cultural ha distorsionado la historia, ocultando el papel fundamental que los africanos desempeñaron en el desarrollo de la civilización occidental.
Es hora de reconocer que Grecia no fue la cuna de la sabiduría, sino una alumna del antiguo Egipto, una civilización negra que civilizó al mundo.
Referencias
- Diop, Cheikh Anta. Anterioridad de las Civilizaciones Negras. Présence Africaine, 1967.
- Heródoto. Historias. Libro II.
- Plutarco. Vidas Paralelas.
- Rougé, Emmanuel de. Estudios sobre el Antiguo Egipto. 1855.
- Bernal, Martin. Black Athena: The Afroasiatic Roots of Classical Civilization. Rutgers University Press, 1987.
- Griffith, F. Ll. Hieratic Papyri from Kahun and Gurob. Plate Volume, 1898.
- UNESCO. General History of Africa. Volumen II, 1981.