El Reino de Saba, un vasto territorio que abarcaba desde el actual Yemen hasta el norte de Etiopía y Eritrea, ha sido una fuente inagotable de fascinación histórica y mitológica. En el corazón de estas narrativas está la figura de la reina Makeda, conocida como la Reina de Saba. Su historia, uniendo relatos bíblicos, coránicos y etíopes, ha resonado a lo largo de los siglos como símbolo de liderazgo, belleza y sabiduría.
Orígenes del Reino de Saba
El Reino de Saba fue uno de los más prominentes en el mundo antiguo. En su apogeo, controlaba rutas comerciales estratégicas, conectando Arabia con África y el Mediterráneo. Las mujeres negras de este reino y de otros cercanos, como Nubia, Kush y Axum, eran reconocidas no solo por su belleza, sino también por su fortaleza y habilidad para gobernar. Makeda, la Reina de Saba, representó el epítome de estas cualidades, liderando un reino próspero que dejó una huella duradera en la historia.
Encuentro con el Rey Salomón
La historia de la Reina de Saba y su encuentro con el rey Salomón de Israel ha sido narrada en diversos textos, incluidos la Biblia, el Corán y el Kebra Nagast etíope. Según estos relatos, el encuentro fue motivado por la fama de Salomón como un monarca sabio y justo.
El relato bíblico describe cómo Makeda viajó a Jerusalén, llevando consigo un séquito cargado de regalos, incluidos oro, especias y piedras preciosas. En este viaje, la Reina buscaba comprobar por sí misma la sabiduría de Salomón, de la cual había escuchado a través de su comerciante Tamrin. Este encuentro marcó un momento de gran impacto cultural y político, uniendo dos reinos distantes a través de un diálogo de sabiduría y respeto mutuo.
El encuentro y la alianza
El rey Salomón, impresionado por la inteligencia y belleza de Makeda, organizó una recepción suntuosa en su honor. Según el Kebra Nagast, Salomón quedó cautivado por la reina etíope, una mujer alta y majestuosa que representaba la grandeza de su reino. A pesar de su harén de 700 esposas y 300 concubinas, Salomón centró toda su atención en Makeda.
En el relato etíope, el encuentro culmina en una cena de despedida, durante la cual Salomón utiliza un ingenioso ardid para obtener el consentimiento de Makeda. Según la tradición, le prometió respetar su castidad siempre que ella no tomara nada de su palacio sin permiso. Cuando Makeda, sedienta, bebió agua del palacio, Salomón consideró que había roto su promesa y, liberado de su juramento, pasó la noche con ella. Este encuentro marcó el inicio de un legado que conectaría los linajes reales de Israel y Etiopía.
El nacimiento de Menelik I
A su regreso a Saba, Makeda descubrió que estaba embarazada. Dio a luz a un hijo, a quien llamó Ebna la-Hakim, que significa «Hijo del Sabio». Este joven príncipe, conocido posteriormente como Menelik I, se crió como heredero del trono de Saba.
Cuando alcanzó la madurez, Menelik viajó a Israel para conocer a su padre. Salomón, emocionado al ver a su hijo, lo ungió como rey de Etiopía y lo rebautizó como Menelik, que significa «lo hermoso que es». Aunque Salomón intentó persuadir a Menelik para que permaneciera en Israel, el joven decidió regresar a Saba, acompañado por los hijos de los nobles israelitas como consejeros.
El Arca de la Alianza
Uno de los episodios más fascinantes de esta historia es el traslado del Arca de la Alianza a Etiopía. Según la tradición etíope, Menelik llevó consigo una réplica del Arca, pero los hijos de los nobles israelitas, descontentos con su partida, robaron el Arca original y la llevaron a Etiopía. Este evento consolidó el vínculo espiritual y político entre Israel y Etiopía, estableciendo una conexión que se mantendría en la tradición etíope durante siglos.
El legado del linaje de Saba
El linaje de Makeda y Salomón se convirtió en un símbolo central de la identidad etíope. Según la tradición, este linaje continuó hasta el siglo XX, culminando con el emperador Haile Selassie I, quien se consideraba un descendiente directo de la Reina de Saba y el Rey Salomón. Este linaje, conocido como la «Conquista del León de Judá», es un pilar de la historia y la espiritualidad etíope.
Impacto cultural y espiritual
La Reina de Saba no solo es una figura histórica, sino también un ícono cultural. Su historia ha inspirado innumerables obras de arte, literatura y música en diversas culturas. En Etiopía, es venerada como una figura fundacional, mientras que en otras tradiciones se la recuerda como un símbolo de la conexión entre África y el Medio Oriente.
Conclusión
La historia de la Reina de Saba y el Rey Salomón trasciende el tiempo y el espacio, entrelazando la historia, el mito y la espiritualidad en un relato que ha fascinado a generaciones. Makeda, como líder visionaria y símbolo de fortaleza femenina, representa la grandeza de un reino que dejó una huella indeleble en la historia de África y el mundo.
Referencias
- Kebra Nagast. La Gloria de los Reyes. Traducción al inglés por E.A. Wallis Budge, 1922.
- Biblia, Libro de 1 Reyes, Capítulo 10.
- Corán, Sura 27:15-44.
- Kaplan, Steven. The Beta Israel (Falasha) in Ethiopia. Routledge, 1992.
- Munro-Hay, Stuart. Aksum: An African Civilization of Late Antiquity. Edinburgh University Press, 1991.
- Pankhurst, Richard. The Ethiopian Royal Chronicles. Oxford University Press, 1967.